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El Consello Galego da Competencia publica un informe en el que pone de manifiesto la falta de competencia en la venta de uniformes escolares

    Santiago, 6 de febrero de 2015 .- Francisco Hernández y Fernando Cachafeiro, Presidente y Vocal, respectivamente, del Consello Galego da Competencia (CGC), presentaron hoy en rueda de prensa un informe en el que se muestra la preocupación de dicho organismo por la falta de competencia en la distribución de uniformes escolares en Galicia. Por regla general, cuando las familias pueden elegir donde comprar los uniformes de sus hijos, obtienen precios y condiciones mejores de las que obtienen cuando no disponen de alternativas.

La libertad de las familias para comprar el uniforme escolar se ve restringida por dos circunstancias: a) el tipo de uniforme; y b) el modelo de distribución del uniforme.

a) El tipo de uniforme

Las prendas que conforman el uniforme pueden ser “básicas”, que no incluyen distintivos del colegio (por ejemplo, jersey azul marino) u “oficiales”, que sí los incluyen (jersey azul marino con el escudo del centro). Las primeras se pueden adquirir por los canales habituales de distribución textil (hipermercados, cadenas de moda, etc.), mientras que las segundas sólo se pueden comprar en determinados establecimientos.

El estudio elaborado por el Consello Galego da Competencia pone de relieve que existe gran disparidad entre los centros educativos a la hora de decidir qué prendas del uniforme son básicas u oficiales. Mientras unos colegios exigen que todas o casi todas las prendas sean oficiales, otros permiten que se recurra a las prendas básicas con gran amplitud. Otros centros incluyen un uniforme oficial completo pero con carácter voluntario, de manera que las familias pueden elegir libremente si quieren que sus hijos lleven o no escudos del centro.

Los centros educativos han de ser conscientes de que la decisión que adopten al respecto, tiene consecuencias sobre el precio de los uniformes que pagan las familias, que se encaren de media un 183% cuando la uniformidad completa es oficial (falda, polo, jersey, chándal y camiseta de deportes).

Las autoridades educativas deben asesorar a los centros para que conozcan las consecuencias de sus decisiones y se planteen alternativas menos onerosas para las familias (que el uniforme oficial sea voluntario y coexista con el básico, por ejemplo). En todo caso, las familias deben hacer valer sus derechos a través de los órganos educativos pertinentes (AMPA y Consejo Escolar).

b) El modelo de distribución del uniforme

Los centros educativos pueden decantarse por un sistema libre que permite a cualquier empresa que lo desee comercializar sus uniformes (sin perjuicio del derecho que tiene el colegio a percibir una compensación económica) o restringido en la que sólo se permite vender los uniformes a un distribuidor (exclusivo) o a un número limitado de distribuidores (selectivo).

La mayoría de los centros restringen las opciones a disposición de los padres. El 28% de los centros se decanta por un único distribuidor, que puede ser el propio centro o una empresa ajena al mismo.

Los centros educativos han de ser conscientes de que el modelo de distribución también tiene consecuencias sobre el precio del uniforme. De media, el distribuidor exclusivo es entre un 12% y un 14% más caro que cuando coexisten varios distribuidores.

Los centros educativos suelen obtener una compensación del distribuidor exclusivo de entre el 10% y el 15% del precio de venta al público. Por consiguiente, se aprecia una correlación entre el sobreprecio que supone la exclusividad y el beneficio que obtiene el centro educativo. En otras palabras, el coste de la exclusividad se traslada a las familias.

Los centros educativos que se decanten por un sistema deben adoptar una serie de cautelas para evitar que la exclusividad resulte lesiva para los intereses de las familias. Entre otras medidas, el Consello Galego da Competencia recomienda: a) seleccionar a los distribuidores mediante procesos selectivos y con criterios objetivos; b) los contratos deben tener una duración corta, por regla general no superior a tres años; c) el centro debe reservarse el derecho a fijar el precio máximo de venta al público; y d) informar a las familias de todas las decisiones que se adopten en materia de uniformes, incluyendo el beneficio que obtiene el colegio.

c) La competencia abarata los precios

En el informe se analiza también la situación de los precios en aquellos centros que permiten un número amplio de distribuidores. Cuando las familias pueden elegir, pueden conseguir un descuento medio del 33% según la tienda a la que vayan a comprar el uniforme.

d) Datos técnicos

Para la elaboración del informe el Consello Galego da Competencia efectuó una encuesta on line a todos los centros educativos de Galicia en los que se imparte educación infantil, primaria y secundaria, pertenecientes a la enseñanza pública, concertada y privada. Asimismo, durante la campaña de uniformes del curso 2014/2015, entre los meses de septiembre, octubre y noviembre, el Consello Galego da Competencia llevo a cabo un estudio de los precios de los uniformes escolares en la ciudad de A Coruña.

 

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